Verde, amarillo y azul.

Nunca pensé que me tiraría corriendo por la ladera de una duna, y menos en España, pero este sábado tuve la oportunidad de hacerlo y de pasármelo, por cierto, como un gocho en un charco de barro. Hustinetten y yo estuvimos visitando la playa de Bolonia, y me encantó no sólo la duna enorme que sube por la falda del monte que cierra la ensenada, sino también el hecho de que está rodeada de vegetación y de un paisaje de montaña; rocas y plantas, arena, agua y cielo… verde, amarillo y azul.

Saltando dunas

Dunas españolas

Playa de Bolonia

Nos pilló un día de esos tontorrón: nublado, que llueve, que no llueve… Lo bueno es que el cielo lleno de nubes hace que el paisaje sea aún más bonito. Lo malo es eso de que te mojas (por el tema de la lluvia, y tal). Pero el caso es que nunca había estado en una playa mientras llovía, y hasta probar eso me gustó, aunque no creo que repita ya en un tiempecito.

La verdad es que no sólo la climatología y la configuración física de la playa fueron espectaculares durante nuestra visita: también la fauna que albergaba. Y por una vez no me refiero a “fauna” para hablar de un colectivo de personas poco deseable, sino que lo hago con todo su sentido zoológico: nos cruzamos con una manada de cuatro vacas que iban paseando, solitas, tranquilamente por la orilla, como si se lo hubiera recetado el médico. Qué momento.

Hamburguesas de paseo por la playa

Además de en Bolonia, también estuvimos en la playa de Caños de Meca, en el cabo de Trafalgar. El acantilado que hay a los pies del antiguo faro merece la visita, muy agradable, por demás.

Acantilado del Cabo de Trafalgar 01

Acantilado del Cabo de Trafalgar 02

Faro de Trafalgar

Aún me quedan imágenes por poner, en concreto de las ruinas de Baelo Claudia, ciudad romana cuyos restos están enclavados a los pies de la playa de Bolonia. Pero me las reservo para otra ocasión, que así tengo una excusa para escribir.

La verdad es que nos cundió bastante el paseo, ya que todo esto (más una visita a Conil de la Frontera a comer pasteles) lo hicimos durante la mañana y la tarde del sábado, montados en el coche parriba y pabajo, escuchando un disco de los Hanson rescatado del baúl de los recuerdos. Y todo, por supuesto, trufado de anécdotas, como cuando nos cayó un chaparrón a mediodía y tuvimos que almorzar en el coche mientras veíamos cómo la gente corría despavorida huyendo de la playa… O cuando se me atascó el cargador de CDs y pude descubrir para qué servía esa-”inútil”-caja-de-herramientas-pequeñita-que-todos-tenemos-en-el-maletero… O cuando me corté con un cristalito en la planta del pie y tuve que ponerme la vacuna del tétanos… O cuando nos paró la Guardia Civil para pedirnos el DNI… O cuando…

~ por arcanvs en 12 Mayo 2009.

Una respuesta to “Verde, amarillo y azul.”

  1. joder, que bonito todo, si que os ha cundido la aventura!

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