Colores de otoño (Trassierra y Cazorla)

Cuando de pequeño alguien me preguntaba que cuál era mi estación favorita del año, yo siempre respondía que todas. Y no era por no mojarme en un tema de tamaña trascendencia (al revés: desde siempre me ha gustado polemizar), sino porque realmente pensaba que lo bonito era la alternancia, y que cada época del año tenía algo bello que ofrecernos. Pues bien, la verdad es que sigo opinando igual. Pero no voy a negar que concretamente, para los que nos gusta el senderismo, el otoño y la primavera son quizás las estaciones en las que más bonito está el campo. En primavera por la exuberancia, y en otoño por el cambio radical en la paleta de colores (¡viva el ocre!).

Estas fotos son de una tarde tonta en la que decidimos subir a merendar al Arroyo del Molino (Trassierra, Córdoba). Mira por dónde, descubrí parajes del arroyo que aún no conocía, como este trocito de bosque de galería que se ve en la segunda de las fotos siguientes. ¿No se parece enormemente al del río Huéznar? (Si ya lo decía yo, que el Huéznar era como el Molino y el Bejarano pero a lo grande…)

Al final, siguiendo el cauce del arroyo llegamos hasta su desembocadura en el río Guadiato, momento en que empezó a chispear, por cierto, añadiendo a la estampa un plus de otoñalidad.

Pues esto fue el aperitivo, ya que el plato fuerte vino para el puente de Todos los Santos. Este año en vez de dedicarme a hacer gachas o pestiños acebé de excursión por la sierra de Cazorla, que aún no conocía pese a que me habían hablado maravillas de ella. Y no se equivocaban quienes me la vendían bien. Pese a que hizo un tiempo de perros (frío y lluvia), las caducifolias estaban en pleno apogeo cromático (qué frase tan repelente para describir estas fotos…)

Aparte de lo vistoso de los colores, tuvimos la suerte de poder ver el río Borosa con un caudal muy inusual. Lo que normalmente es un río tranquilo de aguas transparentes bajaba en esta ocasión turbio y turbulento debido a las lluvias de la jornada anterior. Gracais a esto, el cañón por el que discurre el cauce (que recibe su nombre del río) no nos resultó tan idílico como nos lo habían pintado, pero eso sí: infinitamente más salvaje, y con el atractivo añadido de ser aquella una estampa poco común.

Además del río Borosa y del Guadalquivir en las cercanías de Arroyofrío, visitamos también Coto Ríos, que aunque nos mostraba un paisaje más urbano y menos indómito, no dejaba de ser una preciosidad con los fuertes contrastes de color del otoño.

Y ya de vuelta, tras las espectaculares choperas y habiéndonos empapado de colores y también literalmente gracias a la lluvia que nos acompañó tooooodo el fin de semana, nos detuvimos a hacer una pequeña ruta que llevaba a ver los primeros kilómetros del río Guadalquivir. Kilómetros que discurren por terrenos abruptos, escarpados, de roca gris, que el río salva mediante espectaculares cascadas y saltos de agua. (En la foto siguiente no dejéis de fijaros en la poza que hace la cascada principal y de donde nace una de las secundarias… En verano bañarse ahí debe ser toda una experiencia sensorial. Aunque entre lo inaccesible y la vigilancia que tiene el Parque -Parque Natural- dudo que se pueda)

¿A que dan ganas de ir? Desde la Hermandad del Cuervo lo recomendamos fervientemente. ¡Hasta el próximo post!

P.S.: Al final no pude evitarlo, y en cuanto volví a casa hice gachas… (podéis ver la receta aquí). Si es que uno es un clásico, y en el puente de los Santos hay que hacer gachas sí o sí. O huesos de santo, pero de esos aún no tengo la receta. ¡Tiempo al tiempo! Mientras tanto, podemos sustituirlos por unos estupendos pestiños, si es que no nos gustan las gachas ;-)

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~ por arcanvs en 18 noviembre 2010.

5 comentarios to “Colores de otoño (Trassierra y Cazorla)”

  1. Pero qué colores! Dan ganas de ir, sí *_*

  2. A mí no me gusta el verano, que hace calor!

  3. [...] pertenecía al arroyo del Bejarano), o directamente aunque sin extenderme mucho (en la entrada “Colores de otoño (Trassierra y Cazorla)”), pero es que estos paisajes se merecen un blog para ellos [...]

  4. [...] tenemos paisajes de ese estilo (véanse las entradas Los Arroyos del Bejarano y el Molinillo, Colores de Otoño, o Las Cascadas del Río Huéznar) pero son indudablemente escasos. Así que lo que me ha llamado [...]

  5. [...] Como acabamos pronto nuestro paseo por Valdejetas, en el camino de vuelta decidimos hacer una parada en los Baños de Popea (otro sitio mágico del que ya hemos hablado en un par de ocasiones: aquí y aquí). [...]

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